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Una autobiografía revela la necesidad de escape del venezolano

Pepe López plantea las interrogantes primordiales en torno al exilio en Escape Room. El artista plástico se nutre de grandes referentes del arte contemporáneo, así como de las emociones dramáticas de la gente para mostrar sus investigaciones estéticas sobre el color y sus potenciales conexiones con la cotidianidad.

López presenta un relato autobiográfico en el Espacio Monitor del Centro de Arte Los Galpones para reflejar el presente del venezolano. Escape Room es una muestra que parte de la biografía del artista y se vuelve colectiva desde el primer instante en que hay interacción con el espectador. Nociones comunes para cualquier ciudadano como diáspora, recuerdo, viaje y memoria se desarrollan en 10 piezas que dan cuenta de la cotidianidad de una nación. Las obras son producto de las investigaciones plásticas del artista cuya muestra abre el domingo y se mantendrá hasta enero del 2018.

“Todos estamos en una circunstancia que no queremos que siga, de la que necesitamos escapar”, dice López sobre la exposición en la que un conglomerado de felpudos sobre los que se han pintado logotipos de instituciones culturales del país, recibe al público. Son imágenes que aluden a museos como el Bellas Artes o el Sofía Ímber y que hablan del desarrollo del arte en el país, todo un quehacer del cual el artista se ha nutrido para consolidar indagaciones estéticas que ahora se observan en sus piezas.

“Siempre estoy en Venezuela, aunque no esté aquí. Puede que haya una posibilidad de escapar, pero si sientes que perteneces a este lugar, sin importar adónde vayas, nunca te dejará”, comenta el creador sobre el tema central de la exhibición, a la que define como “una autobiografía que se convierte en la historia del país que me rodea y se hace parte del colectivo porque todos estamos en lo mismo: sobreviviendo el presente”.

Aquí no pasa nada es precisamente la obra en la que diferentes realidades confluyen. Teniendo a Gego como referencia, López compuso mundos dentro de un universo interconectado con miles de cintas de plástico de colores. “Es una manera de decir que yo me recreo en mi propia burbuja y pretendo que no sucede nada, pero en mí y en el entorno sucede de todo. No hay un escape posible, pero desde la construcción que hace cada persona se van dando nuevas posibilidades”, apunta.

El artista refiere que su trabajo se basa en las emociones dramáticas del venezolano, y asegura que la mejor forma de hallar la esperanza es evadiendo la quietud. Este concepto lo recrea en Contrato de futuro, obra para la que tomó una pera de boxeo bañada en oro 18 quilates, que será golpeada por un boxeador profesional en una performance durante la inauguración de Escape Room. “El oro se va a caer o se va a ennegrecer. Eso indica que el futuro es una mera abstracción que va perdiendo su esencia a medida que se hace presente y lo podemos deformar a nuestro antojo. Entonces, ¿voy a seguir dándole vueltas a una idea o hago algo por transformar mi realidad?”, interpela.

Fuente e imagen http://www.el-nacional.com

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