Panamá

¿Que descubrí en Panamá?

Cuando llegué a Panamá, lo primero que me cautivó fue la hermosa vista iluminada de la Costa con la Avenida Balboa.

Llegada al aeropuerto

Todo comenzó cuando vi la bahía. En mi caso, viajaba de noche, por lo que  era una bahía iluminada y torres llamativas. Ya luego, al bajar del avión me vi, irremediablemente, aplicando la técnica de Vicente (vas para donde va la gente). Llegué al registro de migración, hice una fila larga y, entonces, tuve el primer contacto con los panameños. Luego de las preguntas de rigor, noté que son personas bastante frontales y cortantes, posiblemente por su cargo, pero sí muy respetuosas. Terminado este paso, fui hacia la cinta de equipaje y comencé el proceso de exploración.

Precios y conversión

Luego que salí a la zona de desembarque, lo primero que conseguí fue una tienda que vende línea de teléfono. Al preguntar por los precios, me enteré que el valor de la línea era de cinco dólares y, allí, mi proceso mental de conversión a mi moneda dio como resultado que esto era mucho dinero, por lo que le pregunté a la chica si esto incluía el teléfono. Ambos nos reímos y me fui a  buscar un taxi mientras recordaba esos tips que decían: “Todo en el aeropuerto es muy costoso”.

¿A dónde llegar?

Ya sólo enfocado en conseguir al taxista que me esperaba, me conseguí con que había varios taxistas, y tres de ellos con un cartel que decía "Omar". Pues resulta que en Panamá ese nombre es muy común; entonces, fui con el más cercano y ¡bingo!, justo era el que buscaba. Ya en el carro, le di la dirección y él me comentó que, como era de noche, no iba a ver el duro tranque (tráfico) que se vive para ir del aeropuerto al centro de la ciudad. Por suerte, había acordado con una amiga venezolana compartir apartamento y llegar a dormir. No fue nada traumático.

El clima

Al otro día, al despertar, el sol era radiante y el calor algo fuerte, pero solo bastaron 30 minutos para que el cielo se tornara gris y la lluvia cayera con violencia. Mis amigos me dijeron que me acostumbraría a ello y que en Panamá hay cuatro meses donde puede llover y otros ocho donde puede escampar, así que el paraguas sería parte del día a día.

En las calles

Ya en las calles, entre torres en construcción, centros comerciales y tráfico, fácilmente pude notar la gran disponibilidad de absolutamente todo lo que se necesita comprar y, peor aún, de todo lo que quizá no se necesite pero que está en oferta. Observé que siempre las tiendas están en una constante promoción y, por otra parte, que se pueden encontrar restaurantes de todo los tipos posibles, que van desde las populares fondas hasta los más gourmet.  En fin, las opciones para gastar/invertir el dinero son muy variadas, casi tanto como los bancos que tienen sede en este próspero país.

En resumen, ¿que descubrí en Panamá?

La ciudad es muy imponente, con muchos atractivos en cuanto a lo turístico y con una notoria imagen de desarrollo. Solo debes tener en cuenta que sus habitantes son personas muy frontales pero, en su gran mayoría, prestos a colaborar. La economía es muy estable y, por ende, se puede pensar en un proyecto a largo plazo en este país, siempre y cuando tu estatus migratorio te lo permita.

Por: Omar Cárdenas

Fuente: https://www.conlospanas.com

Imagen: Web

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