Pinilla

Pinilla usa a un felino para alertar a niños y a grandes

Fernando Pinilla entra en la sede de El Nacional e inmediatamente le sobrevienen recuerdos. En el edificio de Los Cortijos recibió en 2014 uno de los premios más importantes de su carrera, el Pedro León Zapata, y también laboró mientras cubría las vacaciones del ilustrador Mauricio Lemus. “Le hice la suplencia durante un tiempo. ¿Todavía está acá?”, pregunta, antes de cumplir la promesa de visitarlo en su puesto.

Es raro que venga a Caracas. Si acaso, lo hace una vez por semana. Le cuesta abandonar la zona montañosa donde vive. Allá es común que ronden los gatos, esos que suelen cazar ratones y culebritas que colocan en la puerta de su casa, como para congraciarse con esos humanos que les ceden un lugar. Entre esos animales hubo uno llamado Blanquito que sobresalía. No era perezoso y tal era su hambre que le hurtaba la comida a los demás. Ese fue el punto de partida de El gato glotón (Planeta), un cuento infantil escrito e ilustrado por él. “Una vez le dije, ‘pero caramba, tú comes hasta 10 veces’, y a partir de esa frase comenzó todo”, dice. Y en efecto, la primera línea del cuento reza: “Esta es la historia de un gato glotón, que comía y comía y era un gran ladrón”. Es la forma que consiguió para dar inicio a la aventura del felino azul escrita en verso.

Si bien es obvio que tras leer el libro hay una sentencia sobre la gula y el querer abarcarlo todo, el autor se sorprendió cuando Isolett Iglesias, quien tuvo a cargo las palabras en la presentación del libro hace dos semanas, indicó que El gato glotón tiene dos moralejas. Una es sobre los excesos y la otra, la que más le llamó la atención, tiene que ver con no creer en todo lo que se escucha, especialmente de aquellos que quieren engatusar a otros.

“Entonces me dije que la primera es muy pertinente para los niños, mientras que la segunda aplica para todos aquellos que viven en un país que atraviesa un contexto político bastante intenso, en el que se endiosa a cualquier persona por un discurso. Pero son cosas que uno ve después, sin proponérselo”, agrega Pinilla, quien actualmente escribe otro libro infantil, pero esta vez sobre un niño zombie que no quiere comer gente y se alimenta de insectos.

El autor también tiene una conocida faceta como caricaturista con un certero filón hacia la política. Publica su trabajo en La Voz y La Región de Venezuela, donde también es columnista, así como en el Diario las Américas, entre otros medios. Por Twitter es bastante crítico del Gobierno, al que no duda en calificar como "dictadura".

“El ser humano es crítico por naturaleza y ese deseo surge aún más cuando buscan limitarle. Cada vez que uno se sienta a hacer un trabajo, surge esa esencia, como cuando compras un cachito y el jamón está pasado, inmediatamente reclamas. Por eso siempre busco dejar una reflexión en las personas”, afirma.

El gato glotón se publica en un contexto en el que las tabletas y teléfonos inteligentes parecen ser un apéndice de los niños, quienes manejan las tecnologías sin problemas. ¿Cómo competir con eso? “Hay que intentar competir, sin perder la esencia del libro, con materiales vistosos y juguetones que demuestren que no todo es digital, que en lo tradicional hay cosas bonitas y divertidas. Por eso cuido mucho el tema de las portadas, que siempre las hago yo. A partir de ahí encontramos un gran avance. En Venezuela hay atraso en algunos aspectos, y uno de ellos es en la ilustración. Tenemos como miedo a ir más allá”, dice el autor de cuentos y novelas como El hada de los castigos y El susurro de la mariposa. El año pasado estuvo a punto de sacar una segunda novela, con ediciones Cobo. “Está diagramada, lista para salir”.

Fuente e imagen: http://www.el-nacional.com

Comentarios

comentarios