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Cómo superar con éxito una mudanza en el extranjero

Si a algo te habitúas cuando emigras, es a la mudanza constante. Casi todos los emigrantes se han mudado una media de tres veces en dos años, si no son más. Con tanto movimiento, mucha energía, tiempo y dinero se pierden por el camino. Pero, ¿cómo lograr que tengan el menor impacto posible en nuestras vidas?

Las mudanzas son un desgaste de energía increíble y conviene evitarlas a toda costa. Aún así, es difícil evitarlas por varios motivos:

-Por trabajo: si te mudas porque crees que en el destino vas a tener más oportunidades profesionales que donde estás ahora mismo, o porque te ha salido trabajo allí.

-Idioma: porque quieres aprender el idioma que hablan en ese lugar y qué mejor que desde allí.

-Precios: porque la ciudad en la que vives es carísima y no logras tener la calidad de vida que te gustaría (por ejemplo, Londres) y te mudas a una ciudad más asequible.

-Gustos: porque siempre te habría gustado vivir en un sitio, y te mudas allí (por ejemplo, irte a Australia una temporada).

-Confort: es difícil conseguir una casa que te acople al principio, por lo que te instalas temporalmente en un sitio para luego cambiarte a algo mejor.

Sea lo que fuere, al final tienes que mudarte. ¿Otra vez? Sí, otra vez. Pero no te queda más remedio, mejor afrontarlo con alegría y estrategia. ¿Necesitas algunos consejillos? Ahí van:

PLANIFICA

Si te mudas en abril, en febrero ya deberías de estar pensando en vender cosas que no necesites, en comprar cajas y cinta adhesiva, en ir avisando a tu actual casero, en cambiar tus servicios de Internet, e incluso, ir guardando libros y objetos que no son de uso diario. Puede que incluso necesites cogerte el día libre, es el momento de pedirlo y de cuadrar fechas.

ANTICÍPATE A LOS PROBLEMAS QUE VAN A VENIR

Todas las mudanzas tienen algo: te pierden cajas, el casero te pone pegas, te pones enferma, etc. A pesar de que estas cosas no se pueden evitar, hay otras que sí puedes prevenir, ponte en lo peor de cada situación y piensa un plan B, todo tiene solución en esta vida, pero mejor que estés alerta.

SÉ ORGANIZADA

Usa cajas en la medida de lo posible, yo he sido de mudarme con 100 bolsas y es lo más lento, cansado y caótico que he hecho en la vida. Mejor 30 cajas con un post it en cada una donde pone lo que lleva dentro, ya está. Te salvará la vida a la hora de moverlo y colocarlo todo.

HAZTE UNA LISTA

Parece obvio pero no lo es tanto. Tendemos a llevarlo todo en la cabeza, pero una mudanza son tantas cosas (sobre todo si la compaginas con tu vida diaria de trabajo) que al final siempre se olvida algo y nos atormentamos por las noches. Coge una hoja tamaño A4 y divídela en dos: En un lado pon qué cosas tienes por hacer y en la otra sitios donde tienes que cambiar la dirección. Ve tachando conforme vayas completando o poniendo comentarios del estado de cada acción, por ejemplo:

Acciones

  • Avisar al casero de que dejo la casa
  • Pedir la  fianza
  • Firmar contrato nueva casa
  • Pedir presupuestos de mudanza

Direcciones:

  • Cambiar dirección de Internet
  • Cambiar dirección del banco
  • Cambiar dirección del trabajo

TEN PACIENCIA

Las mudanzas quieres que pasen cuanto antes, que hagas click a un botón y ya estés en tu nueva casa con todo colocado. Por desgracia no funciona así, todo tiene un proceso y hay que pasarlos todos. Nada es eterno, así que ten paciencia, cuando menos te des cuenta ya será el día de irte y todo volverá a la normalidad.

TEN MARGEN DE TIEMPO Y DINERO

Agrupa todos los costes que la mudanza te va a generar y súmale un margen “por si acaso”. Por ejemplo: fianza de nuevo piso + transporte+cajas+productos de limpieza y mantenimiento para poner a punto las dos casas+ nuevos muebles+margen).

En cuanto al tiempo NO recomiendo que dejes una casa el mismo día que entras en la otra, pueden ocurrir mil problemas que retrasen tu mudanza y las probabilidades de que te quedes sin nada son muy altas, y en un país extranjero no tienes a tu familia para una urgencia, por lo que dependes de ti al 100 %.

Un ejemplo: que el servicio de mudanzas que contrataste te falle (a mí me ha pasado), que el casero se presente el mismo día que te vas para hacer la inspección con todos los trastos por el medio, que la fecha de la nueva casa se retrase, etc etc. Además, necesitas un día extra para limpiar la casa y dejarla a punto (reparar cosas que se hayan podido dañar) para poder recuperar el 100 % de tu fianza!

Con esta forma pretendes ahorrar dinero y al final te puede resultar mucho más caro si tienes que pasar la noche en un hotel tú y tus trastos.

Por lo tanto, intenta tener un margen de dos días-seis días entre la fecha en la que dejas el piso y tu último día de contrato. Vale la pena.

TIRA COSAS (SIN MIEDO)

Tendemos a guardar cosas “por si acaso” que solo usamos una vez al año, o tenemos ropa desde hace 10 años que no la tiramos porque “es mona” pero la cuestión es que la vamos arrinconando en el último cajón del armario. Mi consejo es: deshazte de ella YA, sin pena, no pasa nada, no te vas a acordar de ella. Si te da pena tirar cosas, regálalas a tus amigos, conocidos,   a la caridad, en Gumtree, etc.

TÓMATELO CON ALEGRÍA

La mudanza es una transición a tu futuro estado, que no es otro que una mejoría, por lo tanto, ponte musiquilla, ábrete una botellita de vino y ponle alegría al asunto!

HAZLO A RATITOS

Las palizas de dos días, además de ser fatales físicamente no son nada efectivas, ya que se te pueden olvidar hacer cosas necesarias por el camino  para que todo vaya bien. Más vale una horita cada día durante una semana que siete horas durante el sábado.

Las mudanzas son cambios, y los cambios siempre son avances en tu vida, por lo tanto, piensa que todo pasa y verás como lo afrontas mejor.

Fuente y foto: http://tuvidaendosmaletas.com/

 

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