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"La foto" de la mujer desnuda

La foto de la mujer desnuda,  obra de Gustavo Ott es llevada a escena por el Grupo Actoral 80 bajo la dirección de Héctor Manrique, quien también hace el papel principal.

Espectáculo

Este montaje, como el que hizo Manrique hace varios años, con Art, de Jazmina Reza, es una clase magistral de la simplificación escénica: todo reducido al único espacio escénico vacío, donde varias sillas y mesitas de metal son utilizadas por los actores-personajes para crear las habitaciones o zonas que sus situaciones requieren, mientras atrás, el foro, un gigantesco panel traslúcido funge como ventanal público o como la fachada cual tótem sagrado de un celular inteligente, uno de esos que Laura usa para sus juegos nada inocentes con Denis. Una iluminación correcta y un ritmo que se hará más preciso a medida que los actores concreten la vida íntima de sus convulsos personajes. Un montaje económico, creemos, adecuado para los tiempos de crisis económica, pero de contundentes contenidos

Matrimonio en crisis

Esta obra de Ott, obliga al espectador a que quiera explicarse el más allá de los personajes que ha creado el autor y conocer así algunos aspectos del proceso de transformación psíquica dentro de la relación matrimonial –que está profundamente cuestionada en La foto, bajo los parámetros de Jung. Este enseña que para el hombre común el amor en su verdadero sentido coincide con la institución del matrimonio, mientras que para la mujer el matrimonio no es una institución sino una relación humana de amor. En tanto, la mujer es mucho más “psicológica” y en esa medida más abierta al inconsciente; en el hombre predomina la lógica que, más que un apoyo, constituye un obstáculo para la integración de los contenidos del inconsciente. “Esta ventaja de la mujer moderna sobre el hombre en el proceso de individualización ayuda a explicar la crisis moderna del matrimonio. La integración por parte de la mujer de elementos considerados culturalmente como masculinos, tales como la autonomía y el juicio crítico, problematizan el matrimonio tradicional para la mujer, mientras que para aquellos enamorados con la masculinidad y la feminidad per se, el matrimonio tradicional es suficiente”, según el jungiano doctor Javier Sáenz Obregón. Ojo, pues, con el matrimonio. ¿Un mal necesario?.

Fuente e imagen: http://www.eluniversal.com

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