Diosa Blanca

“El arte tiene su propia fuerza impulsora y en el caso de la literatura en general, y la poesía en particular, esa fuerza es determinante”. Serie editoriales independientes: Editorial Diosa Blanca.

Las editoriales independientes en Venezuela responden ante la crisis del país con apuestas cada vez más arriesgadas, sólidas y meritorias. Presentamos una serie de preguntas que les hicimos a los más destacados sellos nacionales de esta naturaleza, sobre el origen de su iniciativa, la labor que realizan, los autores que publican y sus próximos proyectos. Continuamos la serie con Editorial Diosa Blanca, que se inició en el año 1993 y que dirige el abogado y escritor Edgar Vidaurre.

―¿Para un autor, qué diferencia hay entre ser publicado por una editorial alternativa o por una editorial comercial?

“Creo que ninguna. Un autor es por sí mismo y por su obra independientemente de quien se la publique. No creo de todas maneras en criterios comerciales cuando hablamos de buena literatura… eso viene para bien, para mal, por añadidura”.

―¿En qué consiste la contribución que las pequeñas editoriales independientes hacen a los lectores?

“Bueno, hay muchos tipos y clases de lectores. Es muy difícil establecer criterios sobre una visión general del lector. Tal vez la contribución de las editoriales independientes, es precisamente que toman en cuenta de manera prioritaria la calidad de la obra en sí y de su autor, con criterios filtrados o despojados de las variables comerciales, por lo que lo que hemos venido publicando contribuye de manera genuina con la conexión entre el lector con el fenómeno poético”.

―¿Qué clase de apoyo deberían recibir las editoriales alternativas? De acuerdo a su experiencia, ¿diría que son respaldadas por otras instituciones, que suelen recibir financiamiento o apoyo promocional externo?

“Las editoriales alternativas o independientes se llaman así, precisamente, porque no dependen del Estado o de subsidios del Estado o de los gobiernos de turno. Pero esto no excluye la necesidad y la ventaja que se pueden obtener a través de los aportes de fundaciones, y otro tipo de instituciones privadas. Incluso, hay algunas de estas editoriales que en sí mismas son ya fundaciones o asociaciones civiles sin fines de lucro que buscan financiar sus proyectos de manera directa. Lo ideal, en todo caso, es la autogestión a través de una buena distribución, para que los ingresos de las ventas cubran los gastos de cada proyecto”.

―¿Qué es lo más difícil de gestionar para una editorial como la suya?

“La gestión editorial tiene varios planos. Pero el más importante es que haya material de calidad para publicar. Afortunadamente siempre hay literatura de gran calidad. Sobre un segundo plano, están las gestiones de derechos de autor, los trámites burocráticos y otros de la misma naturaleza. Pero sin duda, lo más difícil de gestionar en un proyecto editorial es el plano financiero”.

―¿Cuál es la mayor dificultad con que se han enfrentado en el último año?

“Justamente se concentra en el aspecto financiero, pero fundamentalmente en la carencia y a veces la ausencia total de insumos, como papel, cartulinas, tintas, etc.”.

―¿Qué explica, en su opinión, el surgimiento de pequeñas editoriales independientes a lo largo de los últimos años?

“Lo atribuyo a la desaparición y a la sectorización e ideologización de las editoriales oficiales. Pero sobre todo, al proceso de conciencia colectiva de los creadores en conjunción con los emprendedores editoriales independientes. El arte tiene su propia fuerza impulsora y en el caso de la literatura en general, y la poesía en particular, esa fuerza es determinante”.

―¿Cómo influye el contexto nacional en su labor editorial: imprenta, distribución, promoción, ventas?

“Como dije anteriormente, la conjunción de esas necesidades colectivas e individuales de los creadores y de los editores se han encontrado en una confluencia total. Esto ha hecho que tanto las imprentas como las librerías y los centros de difusión se hayan concertado a su vez con las editoriales de manera muy despojada y con un interés que fundamentalmente obedece a la difusión de los trabajos. Esto por otro lado ha abierto, de manera definitiva, nuevos espacios y esquemas de interacción entre los factores que intervienen en dicha difusión: desde los creadores hasta los lectores, pasando por las librerías, quienes de manera directa se han constituido en centro de confluencia de autores, lectores y editores”.

―¿Diría usted que el ser una editorial alternativa ha funcionado como ventaja o como desventaja dentro del mercado editorial actual en el que se desempeñan? ¿Por qué razones?

“Como dije también anteriormente, nuestros criterios son prevalentemente artísticos y no de mercado, aunque obviamente las editoriales –sobre todo las independientes– buscan su autogestión, sobre todo en la parte financiera y de ‘mercado’, por llamarlo así. En este sentido, las ventajas que buscamos serán siempre de manera prioritaria la calidad de los trabajos y de la estética gráfica de los libros publicados”.

―¿Cómo es la proyección de una editorial como la suya fuera del país?

“Por los momentos ninguna en formato físico… sin embargo, hemos tenido alguna resonancia con numerosos lectores a través de la web. En un principio teníamos muchos prejuicios con el mundo editorial digital… eso ha cambiado y vemos y sentimos que este campo es importante para la difusión y el futuro editorial”.

―¿Puede comentarnos algún título o autor particular de la literatura venezolana que deseen o vayan a editar próximamente? ¿Por qué ese título o autor en especial?

“Nuestros proyectos futuros están ahora centrados en publicar libros ya desparecidos o inéditos de nuestros grandes poetas. Hace poco publicamos el poemario inédito El cigarrón, de Elizabeth Schön y próximamente estamos por publicar Poemas de una psicótica ,de la gran Ida Gramcko. Creo que vendrán proyectos digitales que abarquen la obra completa de otros grandes… ya veremos”.

Fuente e imagen: elnacional

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