México

Cinco datos sobre México que nadie nos dijo antes de venirnos (Parte I)

Hola, me llamo María Fernanda. La primera vez que fui al DF dije: “Yo quiero vivir acá”. Yo siempre supe que viviría un tiempo en el extranjero. Me encantó México por su gente, porque venía de Europa con los sueños rotos de no vivir en Italia, porque nunca sentí allá, en unas vacaciones que tomé, esa calidez venezolana que el mexicano en una semana sí supo mostrarme. Me quedé con esa idea de venirme de Caracas a DF y unos años después la vida me dio la oportunidad de venirme, pero a Cancún, y acá me quedé.

Hay mil cosas de las que podría escribir sobre lo que aprendes cuando vives acá, pero hoy voy a comenzar por cinco datos que nadie nos dijo y que nunca te pasan por la cabeza antes de venirte con tus maletas bien venezolanas.

México es, no grande, extremadamente grande

Nosotros somos la extensión territorial de un tercio de México más o menos, creo yo. Siendo así, es imposible que tengas acceso a la playa tan fácilmente como tenías desde cualquier ciudad de Venezuela, a menos que decidas vivir en costa o que agarres un carro y te vayas a recorrer medio país en una Semana Santa.

Cruzar el país de norte a sur es más de dos días de carretera; además, la gasolina es cara (como en todo país, excepto Venezuela). Peeeero, cada estado de México es grande, diferente a otro y con muchos pueblos mágicos (así los llaman) y recorrerlos es algo muy divertido, delicioso (porque comes cosas muy ricas) y, sobre todo, un plan perfecto para empezar a conocer las diversidad de culturas que existen en este bello país.

La comida mexicana no es como en los tacos de Santa Paula o San Luis en Caracas

Esto es algo obvio pero, hasta que no llegas y ves todo lo que hay, no caes en cuenta del tema. Por poner ejemplos: las tortillas de harina son solo del norte, en el resto del país son de maíz y las hay hasta de maíz morado. Al jojoto lo llaman elote, se hacen con él más de cien platillos y todos deliciosos. Por ahora, solo puedo decirles que se preparen para conocer una gastronomía que es patrimonio cultural de la humanidad, que no vas a terminar de conocer ni siquiera en los primeros tres años viviendo acá y que se convertirá en un reto tan delicioso como arriesgado (por eso del chile y de algunos detalles en la preparación). Es toda una aventura que bien vale la pena.

Palabras comunes no suenan ni se dicen igual

Hay muchas palabras que, aunque se digan igual, significan algo completamente distinto y, a veces, pueden sonar hasta inapropiadas. Sé que eso ya lo saben, solo me detengo a darles algunas que a mí me generaron problemas de comunicación o que me confundían al principio:

- Yo soy comunicadora social y es lo primero que aparece en mi CV debajo del nombre. Resulta que acá, comunicador social es el que trabaja en comunicaciones del Gobierno. Acá, comunicador en general es Comunicólogo (estudió Ciencias de la Comunicación). Mi recomendación es que le den su CV a un mexicano para evitar palabras mal empleadas.

- La primera vez que le dije pendejo a un mexicano, no me golpeó porque soy mujer. Acá no se toma ni se dice a la ligera esa palabra, es un insulto feo y nosotros como lo decimos muy tipo “ay muchacho pendejo (risas)” no lo vemos. Mosca, no se les salga.

Continúa…

Por: María Fernanda Valderrama Pru

Fuente: http://www.venezolanosenmexico.org/

Imagen: Web

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